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No es fácil este tema de comprar una furgoneta para convertirla en camper, menos cuando lo tuyo es otro mundo, profesional y personal.

Es muy evidente q el mercado de vehículos de segunda mano, más en España ha sufrido un encarecimiento importante en los últimos años. Lo cual es normal, si nos fijamos un poco en la locura que afecta a los políticos y burócratas de media Europa y toda España con la obsesión recaudatoria a la que nos someten.

Obviamente q si el mercado del vehículo nuevo esta por las nubes, dados los impuestos q hay q pagar al adquirir uno de estos coches. El mercado de segunda mano sufrirá un aumento de la demanda y subirá los precios.

Pero, por otro lado, el españolito medio que tiene un vehículo y lo quiere vender en general piensa que tiene oro en paño, y quiere sacarle un dinero que en la mayoría de los casos no vale, tratándose de subir a la ola de los locos de las furgonetas camper.

Así que con estos mimbres, comenzamos a buscar una furgo. Aventura total. No en vano la picaresca se invento en España. Así que empezamos a ver furgonetas de todo tipo.

Comenzamos la búsqueda

Estaban las “solo esta mal de chapa, pero de motor perfecta”, claro, que si no has cuidado el interior, ni la carrocería ni los asientos ha sido por que le has dedicado toda tu atención a la parte mecánica. Obvio.

Una muy habitual es la que tenía muy pocos kilómetros, y en los anuncios podías leer. “Kilómetros reales”. Pero claro el asiento del conductor está como si se lo hubiera comido un pit bull. Mi coche con 200.000 km. está perfecto, pero a tu furgo con 70.000 se le ven los muelles.

Así que seguimos buscando en páginas de anuncios y coches de segunda mano. Donde también abunda la expresión “no mareantes”. Cuando llamas no tienen ni ganas de atenderte porque se ve que les molesta que mucha gente se interese, pero no compre. Igual estás haciendo algo mal

tú, majete, si nadie te la compra. Pero esto es España, donde el rostro abunda y la autocrítica flojea.

Hasta que un día, localizamos una furgoneta, en un anuncio, que nos llamo la atención. Al ponernos en contacto nos dimos cuenta que se no se trataba de un particular, si no de una empresa ubicada en Elche. Esta se dedica a traer furgonetas de Europa y venderlas en España. En principio no nos gusto la idea, ya que, lógicamente, el trato entre particulares suele significar un menor precio. Aun así, como el modelo del vehículo nos había gustado pedimos información. Fue cuando conocimos a Miguel.

A partir de ahí todo fue muy fácil. Nos paso mucha información de la furgoneta, información real y contrastada. Empezamos por fotos y videos. Imágenes de su negocio para que supiéramos donde estaba. Los kilómetros estaban sellados por la casa oficial, en el libro de mantenimiento. Nos contó que se habían tenido q cambiar unas piezas que por desgaste estaban empezando a fallar y nos presentó la factura del taller y con su garantía por si acaso fuera necesario reclamarla. Nos dijo q había pintado la furgoneta por estética y para venderla mejor, pero nos enseño imágenes y videos de antes para q viéramos q no tenía óxidos.

Nos ofreció un seguro de garantías ampliadas, por si acaso a él se le había escapado algo, este seguro podía sacarnos de un susto, Aunque nos aseguró que la furgoneta estaba totalmente revisada. A esto del seguro, seguro le vamos a dedicar un capítulo aparte.

El Precio. Importante el Precio. Más que razonable y lejos de la locura habitual de personas, que como se han puesto de moda las furgonetas, quieren venderte la castaña que tiene por dos veces lo que valía cuando la compró. Con 500.000 kilómetros asegurándote que está perfecta, Perdiendo más aceite que Oscar Wilde, obviamente. Sin duda teníamos la mejor opción de cuantas furgonetas habíamos visto.

Viaje para conocer nuestra nueva furgo

Ahora había que ir a verla, ya que todo lo que se podía hacer a distancia estaba hecho. Así que arrancamos un sábado camino de Elche, muy pronto y con todos los campos llenos de escarcha. Miguel abrió el negocio ese día para que pudiéramos ver la furgoneta.

Al llegar nos recibió estupendamente. Es difícil no encontrarlo porque el letrero de FlexemCar, color naranja nos estaba esperando enorme entre las típicas palmeras de la zona. Nos enseñó la furgoneta y contrastó cada detalle que nos había contado por teléfono. Lógicamente nos gustó. Tanto

que no quisimos ver otras furgonetas que tenía también a la venta. Otras marcas y modelos que se veían estupendas, algunas más grandes y más baratas. Pero este modelo, poco visto en España nos había quitado las dudas.

Había que matricularla en nuestro país, ya que venía de Bélgica, lo que nos planteaba otro problema, volver otro día a Elche a por ella. Miguel se ofreció a recogernos en la estación de tren de Alicante la semana siguiente y entre ambas semanas solucionar el papeleo.

Y nos trajimos nuestra furgo a Madrid

Así sucedió y la siguiente semana nos fuimos a buscarla. A las 10 el sábado Miguel nos recogía en Alicante. Y tras solucionar algunos problemas con el cajero, firmamos la venta, el seguro de mecánica y nos llevamos la furgoneta camino de Madrid.

La aventura de camperizarla, podríamos contárosla más adelante, pero ha sido intenso y divertido a la vez. Y nos ha llevado a conocer gente estupenda y algunos que mejor no mencionar. En cualquier caso, nos daría para varios capítulos.

A Nawa le encantó

Algunos contratiempos

Si unimos las dificultades que encontramos en la camperización de la furgoneta, a las condiciones climatológicas que hemos tenido desde la compra, apenas la hemos movido de la puerta de casa. Excepto para un viaje a Badajoz para hacerle un favor a un amigo. Apenas 800 kilómetros en 4 meses. Y justo al volver observé que perdía un poco de aceite de la transmisión.

La llevamos al taller a ver que sucedía, tenía una pérdida del retén de la transmisión, cosa de poco, quizás lo cubría el seguro que habíamos contratado.

Pero como cada vez que vas al médico te sacan algo más, el mecánico descubrió que las pastillas se habían gastado y al no cambiarlas se habían estropeado los discos y las zapatas. Sumando las dos reparaciones 800 €, a euro por kilómetro, una buena broma para una furgoneta recién comprada.

No nos gustó la situación y más al recordar que Miguel nos había dicho que estaba totalmente revisada. Así que le llamamos y le contamos la situación. Obviamente se les había pasado la avería de los frenos, así que para asombro nuestro, nos pidió la dirección del taller y nos mando todos los repuestos nuevos. Nosotros pagamos la mano de obra.

¿¿Conocéis muchas empresas que después de vender un vehículo usado, con seguro de mecánica se haga cargo de un problema así??

Pues yo no os digo que si queréis comprar una furgoneta para camperizar se la compréis a FlexemCar. Solo os digo que habléis con Miguel, que le digáis que conocéis a los chicos de Malaspina y comparéis precios, servicio post venta, trato y facilidades.

Del seguro de Mecánica ya os hablaremos, más adelante